Nos inspira: Beatriz Sánchez | Operación Encina

Nos encontramos con Beatriz Sánchez, cofundadora de Operación Encina, profesional, madre, hija, emprendedora y una amante del medio ambiente.



Quedamos en un camino. Mientras nos saludamos, no puedo evitar ver que dentro de su coche hay algunas palas, zachos y distinguir toda una serie de cubos y elementos de jardinería que se entremezclan con juguetes, un bolso de bebé y abrigos . Aprovechamos para desplazarnos hacia una hermosa arboleda fruto de los esfuerzos de la asociación. La vista es magnífica, una suave brisa nos rodea y bajo la tímida sombra de una bailarina Encina adolescente, nos sentamos a conversar.


 

- ¿Qué hacen desde Operación Encina?


- Nuestra función es reforestar, hemos comenzado con encinas, porque es un árbol de crecimiento muy lento, pero sobrevive en cualquier tipo de suelo y es autóctono en todo el Mediterráneo. Este árbol ha sido muy maltratado por la industria del carbón, cuando es tan necesario en nuestros montes. Antiguamente se talaron muchos árboles para hacer carbón, también para hacer los barcos de la Armada Invencible, de los que nunca se volvieron a replantar. Por eso estamos sufriendo tanta erosión en la zona de Andalucía, la encina y la biodiversidad cambia el entorno, hace rico el suelo, alimenta a los animales de la zona y además crece de sus raíces una vez quemada, por lo que donde hay encinas o quercus, se sabe que aunque sufran un fuego, volverán a aparecer sin necesidad de replantarlas.


Hoy en día por culpa del CAMBIO CLIMÁTICO, hay que ayudarlas a crecer, en el suroeste peninsular, si no se riegan mueren, ya no es como hace 15 años, que se plantaba y gracias a las lluvias de verano, ellas solas iban creciendo, en la actualidad mueren a mitad de estos largos veranos si no se les ayuda con un riego frecuente.


Desde Operación Encina, ayudamos a la naturaleza a regenerarse, apoyando al medio ambiente y a la biodiversidad a través de acciones de germinación, plantación, cuidado y mantenimiento de los árboles. Nuestro objetivo es ayudar a que vuelva el Bosque Mediterráneo a las zonas que han sido desertizadas, comenzando con los montes de Granada y Andalucía.

- ¿Pensabas que esta iba a ser tu vocación cuando tenías 10 años?

- La verdad es que es curioso que me preguntes sobre esa edad, porque creo que fue mucho antes cuando mi padre Pepe Víbora, me enseñó que la encina si se quema vuelve a nacer de sus raíces. Desde que era pequeña llevamos escuchando los problemas a los que nos enfrentamos con el cambio climático, y más en la zona donde vivimos tan afectada por la desertificación, Granada ya es casi un desierto. Así que desde una temprana edad me preocupó y me obsesionó el poder hacer algo para luchar contra el desierto, siempre le decía a mi padre que porque no plantábamos más encinas, pero con la adolescencia te olvidas un poco de todo y mi otra pasión que es el arte me llevó hasta Inglaterra con 19 años, ya que quería ser artista. Así que por un tiempo perseguí el sueño de ser artista.



- ¿Cómo fue el cambio de estudiar en una universidad en Inglaterra a volver a Andalucía?

- El vivir en una ciudad tan grande como Londres, te enseña algo muy importante y es que se puede hacer todo, pero vives a un ritmo frenético. Un día recuerdo que me paré a pensar, que me pasaba el día corriendo y esperando. Corriendo para poder acudir a todo y esperando al autobús, al tren, a personas, a las vacaciones y definitivamente a la vida o a tener tiempo libre de estrés.


Entonces decidí volver tras una década en Inglaterra, con muchísimas cosas aprendidas, dos idiomas nuevos, una carrera universitaria, experiencia laboral en diferentes sectores...pero al volver a mi tierra, fue un shock. Me costó mucho más el volver que comenzar una vida en otro país, porque cuando algo es nuevo, te adaptas, pero cuando vuelves a tu casa, y las expectativas se chocan con la realidad, es muy duro, el periodo de adaptación es largo. Quizás lo peor es saber qué tienes formación y experiencia pero faltan oportunidades.



- ¿En qué te parece que tus estudios te han aportado al desarrollo de Operación Encina?

- Al haber estudiado cine y animación, me ha ayudado a saber planear, ilustrar, usar una cámara y documentar. Además en Inglaterra nos forman muy bien a realizar presentaciones y hablar en público, estas habilidades sin duda me han ayudado muchísimo para dar estructura al proyecto. A mi vuelta a España, también continué formándome, me saqué la titulación de profesora de Inglés, cosa que me ha ayudado mucho para desarrollar la parte didáctica de Operación Encina.


Cuando comenzamos, carecíamos de experiencia en la reforestación y conocimiento, pero el camino se hace andando. Hemos aprendido conforme surgían problemas, y también contamos con profesionales con muchísimos años de experiencia en el sector, que nos han asesorado o incluso unido al proyecto, así cuando no sabemos algo, tenemos a quién preguntar. Pero lo bueno de no saber es que hemos creado nuestro propio sistema de trabajo.



- ¿Qué fue lo que te hizo detonar el “click” e involucrarte en actividades a favor del cambio climático?

- Pues más que un click es ver las evidencias que tenemos frente a nuestros ojos, tengo la suerte de vivir cerca de la naturaleza y a lo largo de mi vida he visto como cada vez está todo más seco, llueve menos, cada vez hace más calor....es obvio que se aproxima un desastre, entonces mi padre y yo decidimos no ser espectadores, que aunque sea poco lo que podemos hacer con cuatro manos, siempre es mejor que nada. También creemos que esta lucha es silenciosa, si todas las personas del mundo plantasen y cuidasen unos árboles al año, la naturaleza se regeneraría en tiempo récord.



Hemos conseguido acelerar el proceso de crecimiento de nuestras encinas, con un sistema de plantación que hemos desarrollado usando plástico reciclado, con 2 años y medio nuestras encinas dieron sus primeras bellotas.
Con 3 años y medio algunas ya tenían el porte de 2,5 metros de altura. Este proceso tardaría un mínimo de 15 años en la naturaleza, creciendo por sí solas.
Hemos visto ya signos de conejos en la zona, por lo que la vida está volviendo a la zona. Con 6 años las encinas han tenido sus primeras flores, este proceso según tenemos entendido puede demorar 40 años en la naturaleza, así que estamos muy contentos con los resultados.


- ¿Cómo se formó Operación Encina?

- La aventura comenzó en Huétor-Vega, para ser más exactos en el camino Real de los Neveros, mi padre y yo decidimos tomar parte en la lucha contra el cambio climático en 2015, recogiendo las primeras bellotas, y el 5 de Junio de 2016 plantamos encinas en un evento celebrado por el Ayuntamiento de Huétor-Vega por el día del Medio Ambiente. Al cabo de unos años, en 2018, Operación Encina se convirtió en asociación, ya que para realizar más actividades y reforestaciones en diferentes épocas del año, por lo que requeríamos de tener nuestro propio permiso para poder actuar en el camino de los Neveros en Granada, sin necesidad de acudir siempre al Ayuntamiento de Huétor-Vega.

- ¿Cómo se lleva adelante un proyecto sin ánimo de lucro?

- En nuestro caso nos sentimos muy afortunados por el apoyo del ayuntamiento desde un principio, pero no es nada fácil conlleva muchísimas dedicación y esfuerzo, pero es verdad que los veranos han sido muy largos.

Nuestra forma de trabajo generalmente es mediante el trueque, ósea nosotros aportamos el trabajo, el ayuntamiento nos ha ayudado aportándonos agua, infraestructura para los eventos, pero ha habido veranos que no hemos tenido ni un día de vacaciones. Los voluntarios han sido muy importantes, contamos con un equipo muy bonito de gente maravillosa que poco a poco se han unido al proyecto.


Ahora cuando ponemos algún evento en marcha, sentimos que tenemos a nuestra gente y que podemos delegar. Con los años a más árboles, más trabajo, pero gracias a la educación ambiental que se ha realizado en nuestra localidad, finalmente este verano de 2021 hemos conseguido aún más ayuda de nuestro ayuntamiento, proporcionándonos un tractor con una cuba de riego, y así un día a la semana podíamos hacer una convocatoria para que los voluntarios pudieran acudir. Sin el apoyo del Ayuntamiento y sin la participación de los voluntarios, sería imposible. Los Ayuntamientos locales pueden ayudar muchísimo y cuando se involucran de verdad, ocurren cosas maravillosas.

- ¿Cómo es un día en la vida de Beatriz Sánchez?


- Sinceramente es un caos controlado, como madre e hija es muy complicado, primeramente el poder desconectar y segundo el llevarlo todo a la vez. Vivo con una agenda física, en esas cosas soy muy tradicional, necesito apuntarlo todo. Hay días que comienzo muy temprano, otros que termino demasiado tarde, o incluso algunos que no llego a dormir. No es nada fácil el trabajar de esta manera, aunque lo disfruto mucho, siempre intento que las mañanas y noches sean dedicadas al trabajo de oficina. Por las tardes intento escaparme a "las encinas" que es cómo llamamos al proyecto, y ver la increíble puesta de sol.


Cuando volví de Inglaterra me prometí que al menos dos horas del día me las tenía que dedicar a mí, y aunque esté trabajando documentando ese momento del día, me lo dedico a mí. Hay algo especial que ocurre cuando escuchas el agua, mientras se pone el sol y ves el micromundo que nos rodea, los pequeños brotes de los arbolitos, sientes que todo tiene sentido, que la vida la complicamos, ahora ya no podría trabajar de otra manera, posiblemente trabaje más que nunca, pero soy feliz así.



- ¿Qué tipo de actividades realizan desde Operación Encina?


- Operación Encina somos todos y por eso nos gusta compartir con nuestros voluntarios, todos los años hacemos varios eventos de Reforestación. En 2017 hemos empezado a hacer también eventos de recogida de Bellotas, talleres de reforestación para que cada uno pueda sembrar sus encinas en casa y hacer todo el proceso por uno mismo. Tenemos un programa escolar, sabemos que hay que comenzar por los más pequeños, el futuro les pertenece. También hemos hecho talleres de reciclaje de plástico, ya que trabajamos con plástico reciclado, intentamos ser lo más sostenibles que podemos, y hay muchas cosas que no sabemos sobre el plástico reciclado.


Generalmente nuestra temporada comienza en Noviembre que es cuando las bellotas están listas para ser recogidas, y hacemos estos talleres de Noviembre a Febrero. A partir de Febrero cuidamos del vivero, el evento grande de Reforestación en Huétor-Vega es el 5 de Junio (el día mundial del medio ambiente), regamos durante todo el verano, y cuando comienzan las lluvias hacemos otra reforestación.



- ¿Qué lleva el proceso de reforestación?


- Una cosa que hace tiempo nos dimos cuenta es que la mayoría de las reforestaciones en esta región de la península no tienen resultado a corto plazo, con los sistemas de reforestación que se están llevando a cabo de momento. El día que tomamos la decisión de comenzar a reforestar a nuestra manera, fue cuando visitamos una zona de Sierra Nevada, que se había quemado previamente y ya había sido reforestada, con Pinos y Encinas, resultando en que todas las encinas estaban ya muertas y los Pinos sobrevivían a duras penas.


Para hacer reforestaciones de calidad se deben hacer con un seguimiento de regadío (sin riego no sobreviven), y sí queremos que los árboles crezcan como es debido, para eso necesitan un riego semanal. Aún tenemos agua y es el momento de hacer algo, no debemos esperar a que suframos verdaderamente las consecuencias del cambio climático. Es la única manera de que vuelva el agua, tanto las fuentes naturales como que crezcan los cauces de los ríos y reservas de agua subterránea.


Queremos conseguir plantar primeramente una vía circular, creando una masa forestal lo antes posible, así conseguiríamos que nuestra localidad que no tiene zona verde la tenga, pero después seguir por todo el Camino de los Neveros, para ello necesitamos poder llegar a tener un gran equipo y más medios, nos encantaría poder crear puestos de trabajo para reforestar, eso sería un sueño.

- ¿Qué es lo que te quita el sueño a la noche?


- Que no se estén tomando aún en serio las instituciones la emergencia climática, no es tan difícil el regenerar el ecosistema, pero solo se piensa en beneficios económicos, como mover de un lado a otro financiación para proyectos absurdos. Entonces sé que cuando se quiera hacer algo, será demasiado tarde. Me duele ver como intentan corrompernos, comprarnos, usarnos para el greenwashing...como especie no tenemos remedio, pero confío en que pronto despertemos por las buenas o por las malas.

Pero no dejo que este pensamiento me nuble la visión, ya que me centro en lo positivo de lo que sí podemos hacer.

- ¿Cuáles son los próximos pasos? ¿Dónde te ves en 5 años?


- Sinceramente, no lo sé, me dejo llevar por mi intuición y dejar la vida fluir, es mucho más bonito cuando dejas que la vida te sorprenda. Definitivamente continuar con la actividad siempre, pero me gustaría poder reforestar todo el Camino de los Neveros, que son 169.239 hectáreas, es un objetivo ambicioso, pero con tiempo y paciencia esperemos conseguirlo. Además esperemos que más que árboles sembremos muchas conciencias y más gente se una a reforestar no solo en Granada sino por toda España, ya nos llegan fotos de gente que ha comenzado a crear sus viveros en casa, así que ojalá se pongan de moda y entre todos reforestemos nuestras zonas.


 

Ya casi anochece y nos levantamos para volver hacia los coches. Mientras nos despedimos, no puedo dejar de pensar en esa primera imagen dentro del coche. Vuelvo a mirar a esa encina adolescente que nos dio su cobijo y su sombra.

Nunca me había puesto a pensar en la tremenda dificultad que debió atravesar éste y otros árboles para sobrevivir. El inmenso cariño y la angustiante incertidumbre que debe caer sobre los hombros de quienes participan del proyecto, temiendo el destino de ese árbol que han cuidado desde que era una bellota mientras intenta sobrevivir en un suelo que hace su parte para recuperarse.




Beatriz Sánchez y su padre comenzaron a dar sus primeros pasos en 2015. Hoy quienes colaboran con Operación Encina pueden decir orgullosos que ya son los felices progenitores de más de 5000 arbolitos, que van desde encinas, madroños, almeces, cornicabras, sabinas, enebros, alcornoques, robles, coscojas, quejigos y otros, ya que un bosque no se hace de una especie, se necesita biodiversidad.


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